Hoy entré en el supermercado y vi los turrones. (Como inciso diré que es curioso que la mayoría de las cosas me pasen en el super)
Hoy entré en el supermercado y vi los turrones. Y tras los turrones llegaron como un rayo los mazapanes, las bolitas de coco y el turrón del blando. Y el recuerdo se coló hasta el fondo con la fuerza de un cuchillo de los de Lorca.
Porque a mi abuela no le gustaban los dulces, pero todos sabíamos que el mazapán, los huesos de santo y el turrón blando eran para mi abuela...
Y la piña también.
Y también sabíamos que las bolitas de coco no eran para ella porque tenían "mijitas" y se le metían entre los dientes. Y que ella sabía mejor que nadie cuanta hambre tenía mi abuelo, cuanta insulina había que ponerle y si de la rápida o de la lenta,... Y que lo que decía Urbana iba a misa porque Urbana era la más lista de la clase.
Así de peculiar era mi abuela...
Y no me dejaste decirte adiós.
lunes, 24 de octubre de 2011
jueves, 20 de octubre de 2011
POSITIVA
Ayer fui al teatro con una bolsa de plástico del supermercado (llena de compras del supermercado, of course)
Y ni siquiera era de esas reutilizables, con las que puedes decir, "yo es que soy bio-bio y reciclo todo, todo" No, era una bolsa de plástico del super que me encontré abierto, camino al teatro (por cierto un horror), con lo cual ni glamour, ni ecológica, ni elegancia, ni nada de nada,... Si a eso le sumas que llevaba una lista guarra en el bolsillo y un sobre con entradas que iba repartiendo a quienes iban llegando, y que (como llevaba bolsa de plástico llena de compras) se me iba cayendo todo y no tenía manos suficientes para entregar una entrada, a la vez que miraba quienes eran los cabrones que aún no habían llegado, sacando la lista del bolsillo del pantalón mientras apagaba el móvil, no fuera ser que se me olvidara apagarlo y ¡para qué queremos más!
En fin, que fui al teatro con una bolsa de plástico.
Y ni siquiera era de esas reutilizables, con las que puedes decir, "yo es que soy bio-bio y reciclo todo, todo" No, era una bolsa de plástico del super que me encontré abierto, camino al teatro (por cierto un horror), con lo cual ni glamour, ni ecológica, ni elegancia, ni nada de nada,... Si a eso le sumas que llevaba una lista guarra en el bolsillo y un sobre con entradas que iba repartiendo a quienes iban llegando, y que (como llevaba bolsa de plástico llena de compras) se me iba cayendo todo y no tenía manos suficientes para entregar una entrada, a la vez que miraba quienes eran los cabrones que aún no habían llegado, sacando la lista del bolsillo del pantalón mientras apagaba el móvil, no fuera ser que se me olvidara apagarlo y ¡para qué queremos más!
En fin, que fui al teatro con una bolsa de plástico.
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